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Fuerza de voluntad 5 minutos al día

¿Qué es la voluntad? Según la real academia de la lengua es: “la facultad de ordenar y decidir la propia conducta”, “elección de algo sin pretexto ni impulso externo que a ello obligue” o “libre albedrío o libre determinación”. ¡Qué importancia tiene este concepto en nuestra vida cotidiana!

En este bombardeo contínuo de estímulos agradables, placenteros y rápidos en el que nos ha tocado vivir, lo normal es dejarse llevar. No por nuestra intuición o por una conciencia superior sino por nuestros impulsos. La creencia de que siempre tenemos que estar bien (felices) contribuye a buscar desesperadamente la satisfacción inmediata cuando las circunstancias son adversas. Nos empuja a huir incluso cuando la situación es buena, por miedo a que se termine.

Necesitamos guiarnos por nuestra propia capacidad de superación que se nutre, ni más ni menos que de nuestra voluntad. Hace ya años un gran amigo mío psicólogo y fruto de una determinación y perseverancia inquebrantables ahora piloto, me dijo que la fuerza de voluntad, según había estudiado en la carrera era escasa en la población mundial.

No tenemos más que mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de cómo la mayoría de la gente prefiere creer que su vida es una desgracia, que ellos son víctimas de la misma y que nada se puede hacer. Cuando hablas con personas así, lo normal es que se sientan atacados. Cuando les planteas un cambio no creen que sean capaces de hacerlo y para proteger ese sentimiento su “ego” reacciona atacando.

Si no entrenas la voluntad a tiempo corres el riesgo de ser un “esbirro” de las circunstancias, de tus emociones y de tus impulsos. Una tragedia para cualquiera que a merced de las mismas sólo verá la forma de huir.

En este artículo me gustaría hablaros de una persona muy especial que además de ser fuerte en todos los sentidos ha demostrado ser una gran alumna y una gran guerrera. Mi madre.

Después de una operación de tiroides (cáncer) y muchas dietas mal planteadas, ella estaba en un punto de frustración aliñado con apatía y más en la cuarentena. Decidimos empezar un nuevo reto de alimentación y entrenamiento. La idea de hacer una dieta me repele desde lo más profundo, ya que lo que debemos hacer es conocer nuestro cuerpo, conocer los alimentos y nutrirnos. Que el disfrute sea la forma de comer, la calidad del alimento y su fácil digestión posterior. Sometida a la vigilancia constante del policía de la comida y del entrenamiento (yo) y después de vivir el déficit calórico, el cambio radical en la calidad del alimento y un entrenamiento más duro que el habitual, ha sufrido durante un tiempo.

Ahora, es ella la que se regula su nueva forma de comer, entrena todos los días y se siente joven y vital.

Lejos de ganarme la medalla quiero que entendáis que ha sido ella la que ha aceptado el sufrimiento, la que ha decidido seguir y la que ahora siente que es dueña de su bienestar. Todos podemos hacer lo mismo. Quizá no tengamos la motivación suficiente o no sintamos la necesidad de ello. Aún así, la salud es la llave para ser libres de verdad.

Esta pandemia nos ha enseñado, entre otras cosas maravillosas y muchas horribles, que la vida no entiende de dinero ni de clase social o idea política. Somos todos lo mismo.

Pues bien y para hacer honor al título de este artículo, voy a deciros una clave para entrenar la voluntad y mejorar en alguna cualidad que vosotros queráis. Sea de la índole que sea. La regla básica de este ejercicio es, dedicar 5 minutos al día a aquello que queramos conseguir. Empezar por un objetivo más que asequible. Tanto, que nos permita repetirlo todos los días sin excepción. 5 minutos al día de leer, se traducirán en 30 al cabo de un tiempo sin demasiada dificultad. 5 al día de ejercicio se convertirán en el hábito diario de movimiento.

Con esta “técnica mágica” empezamos el entrenamiento verdadero, la hipertrofia de la voluntad. Que poco a poco nos irá abriendo el camino para todo lo demás. Las dificultades en la vida en general tienen 3 opciones; huimos de ellas, las cambiamos o las aceptamos plenamente. Ninguna de las 3 es fácil y no existen atajos. Todos conocemos casos de personas que recurren a la química, drogas en general, comida, sexo, fiesta, televisión, etc.

No quiero decir con esto que todo sea malo, para nada. De hecho diría que ninguna de las cosas que he citado antes sean malas en sí mismas. El hábito de fumar y no ser capaz de no hacerlo es malo. Lanzarte a la comida sin poder parar, es malo.

Imaginad una vida en la que seamos plenamente conscientes de nuestros actos. Una vida en la que vivimos tanto el presente que somos capaces de decidir lo que necesitamos y lo que necesitan los demás. Una vida más equilibrada, más sana y más bella. Tener el control significa hallar un equilibrio entre el hedonismo y la mortificación porque siendo conscientes también seremos consecuentes.

La voluntad te sitúa por encima de la felicidad y o infelicidad. Te da la capacidad de hacer y no de padecer. De situarte en la acción. Vivir la vida entendiendo que a veces se está bien y otras veces mal. Es la doble cara de la moneda que un guerrero entiende como ley universal y por eso no se opone a ella. Con voluntad actúas. En lugar de tener un mal día y reaccionar contra cualquiera, comprendes que hoy toca el día nublado y sigues tu camino dentro de la amabilidad y la tranquilidad.

No se trata de ser santos o imperturbables, se trata de conocernos a nosotros mismos y de conocer los mecanismos del propio universo del que todos formamos parte.

Como conclusión decir que todos tenemos la capacidad de vivir mejor, de sentirnos más libres y de querernos más profundamente. Entender el cuerpo no como algo en lo que vivimos sino como lo que somos.

Confiar en la vida y estar preparado para todo, para mí es la gran motivación.


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